Sumo y sigo

Hoy en la mañana, mientras escuchaba la radio, no pude contener la carcajada. Gary Slapper, un columista del “The Times” de Gran Bretaña, se dedicó a seleccionar las 20 demandas más absurdas en los últimos años. La verdad es que, en primera instancia, no supe si reírme de la ociosidad del escritor, que invirtió el tiempo para dicha búsqueda, o bien sumarme a la causa y alargar lo que de seguro es un inventario interminable.

Ahí les comparto 10 de los casos que Slapper identificó:

  1. En 2004, Timothy Dumouchel, de Fond du Lac, Wisconsin (Estados Unidos), demandó a una compañía televisiva por haber hecho engordar a su esposa 23 kilos y transformar a sus hijos en “vagos zapperos” que nunca salían de la casa. “Creo que la razón por la que fumo y bebo a diario y por la mi mujer sufre sobrepeso es porque vemos la televisión a diario desde hace cuatro años.
  2. En 2005, una mujer brasileña demandó a su compañero sentimental porque no conseguía que ella llegara al orgasmo. La mujer, de 31 años, aseguró que su pareja, de 38, acababa habitualmente las relaciones sexuales sin que ella hubiera logrado el orgasmo.
  3. En 2007, un padre de Zhengzhou (China), no pudo llamar a su hijo “@” porque, según las leyes chinas, todos los nombres deben poder ser traducidos al mandarín.
  4. En 2005, en la cárcel Timisoara de Rumanía, el reo Pavel M., condenado a 20 años por asesinato, redactó una demanda contra Dios en la que le acusó de “estafa, ocultamiento, abuso contra los intereses de la gente, soborno y tráfico de influencias”, basándose en que, en su bautizo, firmó un contrato en el cual Dios se comprometía a mantenerle alejado de los problemas y del Diablo. Pero esta no es la única demanda que lleva del “Todopoderoso”. Este año, un senador estadounidense llamado Ernie Chambers, interpuso una demanda judicial contra Dios, lo acusó de las grandes catástrofes que han sucedido en el mundo, provocando muerte y destrucción. La demanda fue admitida por la corte de Nebraska el pasado 14 de septiembre.
  5. En 2005, el Tribunal de Apelación de Massachusetts (Estados Unidos) tuvo que decidir cuándo es peligrosa una técnica sexual. Una pareja, que llevaba varios años de relación, practicaba el coito cuando ella, de manera repentina, hizo una brusca maniobra que le fracturó el pene al hombre, que la demandó y requirió cirugía.
  6. En agosto de 2005, la astróloga rusa Marina Bai, demandó a la NASA ante un tribunal moscovita por “interrumpir el equilibro del universo, atentar contra el estado natural del cosmos y alterar de manera irreparable el balance de las fuerzas del universo”. Reclamó que la sonda espacial Deep Impact, que debía impactar con un cometa Temple-1 a finales de ese año para recoger el material que resultara de la explosión con fines científicos, era un “acto terrorista” y consideraba que el equilibrio cósmico nunca volvería a ser el mismo, que eso le suponía “daños morales” irreversibles y que en consecuencia debía ser compensada con 310 millones de dólares. El tribunal aceptó tramitar la demanda, pero a los pocos meses la desestimó.
  7. En 2007, un tribunal de la India tuvo que decidir si un condón vibrador es un anticonceptivo o un juguete sexual. Los condones contenían un dispositivo a pilas. Los denunciantes alegaron que los juguetes sexuales son ilegales en la India.
  8. En 2006, un joven de Jiaxing, una región cercana a Shanghai, tuvo problemas con la ley del país asiático tras poner su alma a la venta en internet.
  9. En 2004, Frank D’Alessandro, un funcionario judicial de Nueva York, demandó a la ciudad por las heridas que sufrió tras estallar el váter en el que estaba sentado.
  10. En 2001, Cathy McGowan, de 26 años, ganó un concurso en un programa de radio por contestar correctamente a una pregunta. Demandó a la emisora porque el premio era un Renault Clio pero, cuando fue a recogerlo, le entregaron un coche de juguete.

Leyendo estas demandas es inevitable preguntarse en qué mundo vivimos, como también es inevitable reírse y burlarse a todo lo que da. Muchas veces, la falta de legislación, sus vacíos o incluso su formulación absurda u obsoleta, tiene como consecuencia situaciones de este tipo. ¿Qué hacer con una ley de imprenta vigente en México que data de 1917? O bien leyes como las del Reino Unido, que prohíben morirse en el Parlamento.

Ante este panorama, me sumo a la causa y le sigo; nada más por contribuir a la ociosidad global.

Por ejemplo, Stella Liebeck demandó a Mcdonalds en 1992 porque compró un café para llevar. Mientras manejaba puso el vaso de cartón entre sus piernas y en una maniobra, éste se abrió, se le derramó encima y la quemó. Pues algo tan “pendejo”, que a tres pueblos de distancia cualquier persona con un poco de juicio la hubiera acusado de irresponsable, la llevó a ganar 2.9 millones de dólares. Qué tal, ¿eh? Es por este caso que ahora, todos los vasos térmicos en los Estados Unidos deben llevar la leyenda de “¡Cuidado! Dentro hay una bebida caliente y puede quemarse”. Sólo les faltó terminar la frase con “babosos”.

Otro caso interesante es el que pasó en Jaén (España), no tanto por demanda absurda sino por una mala jugarreta de la vida. Una pareja de jóvenes circulaban con su vehículo. Había llovido y al pasar junto a una pared en construcción, ésta se vino abajo, dejando el automóvil como pérdida total. Al legar la policía y revisar la documentación, demanda a los jóvenes por andar en un auto que no había pasado la última revisión de la ITV (Inspección Técnica de Vehículos, del Ministerio del Interior).

¿Quién se anima? ¿Alguien da más?

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