Travestismo como opción de vida

Esta es la cuarta parte de la serie “Travestismo en el cine“. A lo largo de del período observado, son más de 30 años en los que el tema del travestismo, como opción de vida, ha sido abordado. En este caso, también se ha ido reflejando la evolución de la sexualidad, así como la situación de marginación en el que el travestismo ha sido estigmatizado.

cambio-de-sexo.jpgUna de las primeras películas en la que el travestismo no es un disfraz, sino que se asume como una forma de vida, es la de Cambio de Sexo (1977). Esta película no sólo toca el travestismo sino que el tema central es el de la transexualidad. Basada en una historia real, cuenta la vida de José María en su proceso de convertirse en María José. Un adolescente se siente íntimamente mujer, con todos los traumas personales y problemas familiares que de esto se deriva. En principio se viste con prendas femeninas, pero tal decisión no le basta, desea ir más allá y tener sexo femenino A lo largo de la película el/la protagonista tiene contacto con travestís y transexuales que han asumido esta expresión como aspecto identitario, así como también es objeto de la marginación y el castigo que conlleva “ser diferente”. Realmente salta a la vista la apertura con la que la película aborda esta situación, que de seguro responde a la explosión de la sexualidad que vivió España después de tantos años de represión durante la dictadura. Se trata de una interesante película, que rompe un tabú dentro del cine español al hablar de la transexualidad en una época delicada de su historia, cuando la democracia estaba todavía en pañales. Y no sólo habla de la transexualidad, sino que busca hacerlo de una manera educativa, empelando dibujos y un lenguaje médico objetivo para mostrar en qué consiste un cambio de sexo.

el_lugar_sin_limites.jpgEn el mismo año el cine mexicano produjo El lugar sin límites (1977), película que también ponía en tela de juicio la sexualidad del mexicano. En este caso el travestismo es asumido como opción de vida por el personaje de la Manuela, quien canta y baila en un burdel. El personaje de La Manuela es un travestí noble, padre de la japonesita (que hereda la profesión de su madre, prostituta del lugar), quien sufre la violencia por parte de un macho del pueblo que termina seducido por la Manuela y cuyo valor y hombría siente amenazada al aflorar un deseo homosexual. Como sucedía en Cambio de Sexo, las películas muestran a personajes travestís que son objeto de marginación y el maltrato, pero a la vez, una realidad más allá del disfraz, una realidad atada directamente con la identidad sexual.

priscilla.jpgPriscilla la reina del desierto (1993), es una película en la que dos travestís (Drag queens) y una transexual, artistas de un cabaret de Sidney, hacen una ruta en un ómnibus (nombrado “Priscilla”) para ir a hacer un espectáculo en un hotel en medio del desierto rojo de Australia. A lo largo de la película, repleta de vestuario vistoso y zapatos de plataforma, hay una reflexión sobre la sexualidad por parte de los personajes, así como las muestras de homofobia y tolerancia de la sociedad en la que están inmersos. El travestismo es asumido y transmitido como una forma de vida, como una forma de expresión por parte de los personajes.

ed-woods.jpgTambién el travestismo hace aparición en Ed Woods (1994), aunque en este caso, connotaciones excéntricas por las características mismas del personaje. En esta película el personaje de Ed Wood, proclamado internacionalmente como “el peor director de cine de todos los tiempos”, es un hombre extravagante, deseoso de hacer cine y aficionado a vestirse de mujer por placer.

my-life-in-pink.jpgLa xenofobia relacionada con la aparición o reafirmación “ a la luz pública” de algunas expresiones sujetas a la evolución de la sexualidad – como el travestismo-, se deja reflejar también en la filmografía. Tal es el caso de Mi vida en rosa (1997), película con mágicas y sensuales escenas oníricas, contrapuestas a la crítica social frente a la diferencia. Ludovic es un niño de siete años que está convencido de ser una niña argumentando que Dios se equivocó a la hora de asignarle su cromosomas. Ludovic viste, juega, se maquilla, sueña y vive como una niña, y desde su concepción, no entiende por qué los otros no piensan como él. El desconcierto de sus padres, quienes siempre habían pensado que eso era cosa de niños- se une al rechazo por parte del vecindario y del colegio donde asiste a clase.

En Mi vida en Rosa el rechazo social se manifiesta en forma de boicot hacia Ludovic y su familia. El director muestra cómo existen conflictos cuando los esquemas construidos -acerca del género y la sexualidad- y que socialmente aceptados son puestos en jaque ante la diferencia. No es que el entorno social determine el sexo de los individuos, pero no cabe duda que sí determina el sentido de esta condición.

los-muchachos-no-lloran.jpgTambién es el caso de Los muchachos no lloran (1999), donde la xenofobia llega a manifestarse con una agresión física que termina con la vida de la protagonista. Esta película, basada en hechos reales y por lo tanto una ventana a la vida cotidiana, narra la vida de Teena Brandon quien se hacerse llamar Brandon Teena, adoptando un aspecto y rol masculino (se esconde los senos bajo una faja y simula los genitales masculinos con un calcetín). El travestismo de la protagonista, quien lo asume como una forma de expresión personal, es complementario a la expresión de su sexualidad: el lesbianismo.
En el momento en que el travestismo se ha ido asumiendo como una forma de vida, las primeras muestras de marginación y agresión también se han empezado a evidenciar. Cuando el travestismo era tomado como un disfraz, la cosa no pasaba de ser algo gracioso, pero en el momento en que empieza a ser una forma de expresión diferente, a ser asumido como una forma de vida, las prácticas sociales de rechazo han sido contundentes. Según Maalouf , el sentirse amenazado es el motor de “la locura asesina”, el sentimiento de miedo o de inseguridad no siempre obedece a consideraciones racionales. La comunidad humana, a poco que su existencia se sienta humillada o amenazada, y en este caso está en juego sus representaciones acerca del género y la sexualidad, tiende a producir personas que matarán, que cometerán las peores atrocidades convencidas de que están en su derecho.

todo_sobre_mi_madre.jpgEn la película Todo sobre mi madre (1999), el travestismo no ocupa un lugar principal en el film, pero junto con la transexualidad, la prostitución, el VIH, la homosexualidad, etc., dibujan un panorama de la sexualidad de finales de los 90. Claro está en que el travestismo no es hablar directamente hablar de prostitución, tal y como se refleja en la película, pero tampoco se puede obviar que existe en la realidad. La homosexualidad (lesbianismo) es encarnada en la relación entre Huma Rojo y Nina Cruz; la transexualidad – que sería el deseo de ser y ser aceptados por la sociedad como si fueran del sexo contrario, considerando que su identidad corresponde a la del sexo opuesto al propio biológico- es encarnado por “Agrado”, quien se ha sometido a numerosas operaciones en la búsqueda de lo que ella misma dice: “Una es más auténtica, cuando más se parece a lo que soñó de sí misma.” Y finalmente el travestismo, representado por Lola, que no se podría definir como transexual porque engendró a dos hijos. Almodóvar refleja una diversidad sexual y desarrolla también, que el tiempo puede determinar cambios (esperados o no) en la sexualidad de la gente. La dicotomía tolerancia-marginación frente a esta diversidad también se reflejan en la película, que a diferencia de veinte años atrás, ya empieza a ser tratada con más naturalidad.

nadie-es-perfecto.jpgPrecisamente esta dicotomía es el juego que da pie al desarrollo de la trama de Nadie es perfecto (1999). Esta película narra la historia de un ex marine, homofóbico, que a causa de un ataque sufre una hemiparesia y queda afectada su capacidad para hablar. La rehabilitación incluye clases de canto, y en contra de sus convicciones, empieza a tomar clases de canto con Rusty, su vecino travestí (drag queen), a quien no puede soportar tanto por su aspecto como por sus canciones. El travestismo es abordado de nuevo como una opción de vida, una forma de expresión de la que el personaje está muy orgulloso de ser y que va siendo progresivamente tolerada por el ex marine, a medida que avanza la convivencia entre ellos.

Quinta parte: Un posible cierre al “Travestismo en el cine”

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