CRÓNICAS DE UN AUTOBÚS 3: Señu… ¿y se me va a caer?

El mismo día que nacieron las “muñecas gemelas”, en la sala contigua de urgencias, estaban atendiendo al “señor retraído que se esconde tras los lentes” con un corte de 4 centímetros en su miembro viril.

Ricardo entró por la puerta del hospital tranquilo, sin hacer el mayor escándalo; caminaba lentamente, con las piernas separadas. La enfermera que lo atendió, al verlo llegar pensó “qué pasó mi cowboy, ¿dónde dejaste el caballo amarrado?” y se rió por sus adentros mientras esbozaba una educada sonrisa. Lo acompañaba una señora madura, más cerca del ocaso que del amanecer, que lo miraba de reojo, con cara de asustada y sin decir absolutamente nada. Agarraba su bolso con ambas manos y se lo apretaba contra el pecho.

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